viernes, 18 de julio de 2008

el tiempo, siempre el tiempo.

Recuerdo que yo no sabía cómo manejarme frente al tiempo.

y las plantas crecían, las lluvias azotaban los techos de las casas y arrasaban con tierra, piedras, basura, plantas y animales.

hasta que después de un ciclo, me cerré los ojos y veía el péndulo, solo el péndulo.

y tú también flotabas, como sueles hacerlo en las mañanas.

acaso un bosquejo de luz entraba en mis pupilas, pero era accidentalmente, yo había cerrado esa mirada.

para que luego a la fuerza de los golpes, me perdiera en el tiempo nuevamente, y cayeras de tu levitación, y la lluvia azotara fuertemente.

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