miércoles, 31 de enero de 2007

Para cerrar el círculo de manera definitiva...Adiós.

EL APARECIDO LXIII

Como un ángel de fiera pupila
volveré hasta tu alcoba tranquila,
y sabré deslizarme sin ruido,
y llegar a tu cuerpo dormido.

En la sombra he de darte, ¡oh mi bruna!,
besos fríos igual que la luna,
y caricias de sierpe ondulante
que una fonda reptara restante.

Cuando al alba despiertes de frío,
encontrando mi sitio vacío,
no podrás recobrar el calor.

Si algún día te dí mi ternura,
en tu vida de alegre hermosura
quiero ahora reinar por terror.

Charles Baudelaire, Las flores del mal.

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