miércoles, 29 de diciembre de 2010

Es el invierno con su frialdad y constante erosión.
Es él y el llanto que provoca.
Es la causa de este proceso de deConstrucción.
De volcar elementos básicos como el calcio y algunos compuestos minerales.
De quitarlos de mi fortaleza y mandarlos a un hueco interno.
Las lágrimas cumplen la función de arrastrarlos.
Y en el hueco interno se van generando columnas que crecen al fondo, de existir alguno.

Su objetivo no es fungir como soporte, su objetivo (por remoto que parezca) es alejarse lo más posible de la superficie.
Marcharse, aprovechar la erosión causada por las lágrimas.
Su fin último es el estético.

Y debe saberse que existen por un proceso. Por consecuencias perfectamente identificadas.
No son en vano, ni para deleite de cualquier forma orgánica.

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