Pensamos lluvia.
Rezamos todo el tiempo.
Nos vemos envueltos de edificios.
Que intimidan
y abren un gran número de posibilidades.
Pensamos lluvia
y abrimos nuestras mentes,
cerrando los balcones.
Infunde miedo el exterior.
Invita a conocerlo.
Intenta distraernos del espacio que habitamos.
Que sirve de mirilla a los grandes edificios,
pequeños edificios,
a las calles,
a los árboles,
donde se es pájaro
o tormenta.
Pensamos lluvia
y vemos con morbo
desde dentro.
Pensamos lluvia y vemos cómo cae.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
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1 comentario:
Ahora si que te la rifaste con este...
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