lunes, 27 de abril de 2009

Omnisciente.

260.

Aún creo en la belleza.
Y también llevo casi 25 años protegiéndome del sol,
de la lluvia
del calor
del frío
y muy comúnmente de las personas a mi alrededor.

Confío plenamente en que el sol tiene otro significado más allá de ser dador de calor y en cierta forma fomentar la vida. Parece un padre malsano, un ebrio escandaloso y de jornada larga. Algo tiene que no deja de inspirarme desconfianza.

Y pienso que las noches deberían ser más largas y menos inseguras, menos ladrones robando oxxos, menos prostitutas soportando frío en las calles, menos de todo y un poco más de insuficiencia respiratoria, para valorar su oscuridad.

He sido demasiado frágil, espero escudos que no existen, imaginariamente los invento y quiero no cortarme, no perder el instinto de supervivencia, no fracturarme una mano o un pie, tantas cosas que he cuidado.

Casi 25 años desvelando días, tardes y algunas noches.
Durmiendo con un brazo bajo mi cabeza y apuntando hacia ariba.
No he querido estar solo, tampoco acompañado.

Y un no sé qué inunda mis segundos, uno tras otro...

Ha sido casi un cuarto de siglo soportándome sin cuestionar mi propia existencia y destrucción.

Simplemente acato órdenes, como los demás.
Órdenes bellas.

No hay comentarios: