miércoles, 10 de septiembre de 2008

estridente, estridente, tormentoso.

en balanza

ahí donde la luna brilla, aunque esté a la mitad, no importa.
Aunque sea inconforme, no importa.
Aunque siga pensando que te quiero, no me importa.

En balanza

donde apareces desnudo
lejano y serio
con notas de piano volando a dos metros de radio
-alrededor tuyo-

en la balanza

complementando la farsa en la que me hallo inmerso
con tanta nostalgia
que incluso musicalmente es notorio
más no me importa.

En la balanza

desperdigando la seriedad de tu sonrisa,
la obviedad de tu mirada
el contacto de tus palmas
la grandeza de tuya.

Al final
,
un sentimiento semejante a los pasos que se escuchan en las despedidas
.
Al final ya no hay limosna
.

2 comentarios:

Alan Ulises Niniz dijo...

Hay veces que no te entiendo. Aunque tampoco debería de...

Julieta dijo...

Querido amigo,
sin poesía te reafirmo que a "cada cerdo le llega su san Martín" y a ese le está llegando.
Todo toma su lugar, y el amor (esta vez verdadero) puede estar en el aire. Aprovéchalo, cierra los ojos... y sólo respira hondo.